Le acercaban
niños para que los tocara, pero los discípulos les regañaban. Al verlo Jesús,
les dijo indignado:
— Dejad que se
me acerquen los niños, no se lo impidáis, porque los que son como ellos tienen
a Dios por rey. Os lo aseguro: quien no acepte el reino de Dios como un niño,
no entrará en él.
Y
tomándolos en brazos, los bendecía imponiéndoles las manos.
El evangelista ha colocado aquí un
episodio que ha sido convertido muchas veces en una imagen meliflua,
dulzarrona, de Jesús, abrazando y besuqueando a los niños. ¿Es esto lo que ha
pretendido el evangelista? Hay que decir que no. Dice que “acercaban a Jesús niños para que los tocara”. No dice quiénes lo
hacían. Tampoco cómo eran estos niños, qué edades podían tener. ¿No los estará
usando Marcos como algo simbólico? Y si esto es así ¿a quién representan?
Niño se
decía, incluso, hasta la adolescencia y lo que se pedía y valoraba de ellos era
principalmente, por un lado, la inocencia y, por otro, la obediencia y la
disponibilidad que, curiosamente, son realidades que Jesús pide a los miembros
de su comunidad .Dice el texto “que los acercaban para que los tocara”. No dice
quienes. Estos innominados ¿no serán los miembros de la comunidad que acercan a
Jesús a los que vienen a la misma? Así lo parece pues el acercamiento era para
que Jesús los tocara y después los abrazaba y bendecía imponiéndoles las manos.
Todo lo cual supone acercamiento a Él y, además, unión con Él. Son nueva gente
que entra en la comunidad.
Lo que
Marcos quiere poner de manifiesto es la relación que debe existir entre los que
vienen nuevos y los que ya están en la comunidad. El modelo debe ser el
comportamiento, acogida y aceptación que Él tiene con ellos. Debían existir
tensiones en la comunidad de Marcos y en otras entre los viejos y los nuevos.
La actitud de los viejos la representa en el comportamiento de los discípulos
que se sienten molestos por el acercamiento de los nuevos promovido por otros
miembros de la comunidad que los han aceptado. Su molestia les lleva, incluso,
a regañarles por algo bueno que quieren que es identificarse con Jesús —tocarle
y que Él los abrace— y hacer más pleno su acercamiento.
¿Por qué este
enfado de Jesús con los discípulos?, porque el texto dice que se enfadó, cosa
que en muy pocas ocasiones cuentan los evangelistas que hiciera Jesús. Porque
los discípulos solo se fijan en las apariencias: que son niños, es decir, son
novatos —chiquillos, según otras traducciones— gente nueva, que tiene aún que
caminar un largo trecho para ser como ellos, que todavía tienen que aprender
muchas cosas. El texto, además, dice que esto sucedía “en la casa”, que en el lenguaje de Marcos significa frecuentemente la comunidad. Si en alguna parte debe
significarse la acogida y la comunión entre todos —viejos y nuevos— es en ella.
Se enfada porque no se fijan ni valoran las aportaciones de los nuevos ni el
interior que es el seguimiento.
Quizá en la
incomprensión de la actitud de los discípulos y el enfado de Jesús se muestre
algo que afectaba seriamente a las antiguas comunidades. Era la mentalidad que
tenían muchos “viejos” representados en los discípulos. Son los de procedencia
judía que no han abandonado su mentalidad judaizante y quieren imponérsela a
los nuevos, es decir, los que proceden del paganismo, con otras mentalidades y otras
costumbres. Jesús se enfada porque en su comunidad todos son iguales —son
hermanos— que siguen a un solo Señor y Maestro, donde no puede haber ni
señoritos ni mandones.
Es toda una
lección para la Iglesia y sus comunidades.
No hay comentarios:
Publicar un comentario